ADSUM: Aquí estoy

Cada año desde la Fundación Conchita Bernárdez elaboramos un proyecto formativo para el público juvenil, donde el Camino de Santiago se convierte en el hilo conductor. Estas propuestas han sido: Vicariae pro (2021), Faro Berenguela (2022) y Tan joven como tú (2023).

ADSUM es el nombre que recibe el proyecto vigente, correspondiente al año dos mil veinticuatro, y que se encuentra enfocado en el compromiso, la escucha, el cuidado y el agradecimiento.

La palabra Adsum proviene del latín y significa: “Aquí estoy”.  Cuando el Camino nos llama, cuando Santiago nos reclama, le respondemos: “Aquí estoy, aquí me tienes, no te fallaré”.

Le debemos esta expresión al poeta romano Ovidio, quien la empleó para acogerse a la protección de Minerva, la diosa de la sabiduría, a la hora de componer sus obras. En el terreno religioso está vinculada a una larga tradición que exige su pronunciamiento en los concilios, sínodos y otras importantes reuniones eclesiásticas. Cada una de las sesiones del Concilio Vaticano II se iniciaba con una oración presidida por esta expresión.

En el Libro del profeta Baruc, en el Antiguo Testamento, un hermoso pasaje nos revela que cuando Dios quiso crear la luz, convocó a los astros y las luminarias del cielo y ellos contestaron: “Henos aquí”. Y comenzaron a brillar alegremente en el firmamento en honor de su creador. En esta narración, la poesía del Camino de la Vida se manifiesta jubilosamente, proclamando un resplandeciente a Dios. Todo cuanto existe en el mundo se condensa en un sí a Dios.

Las personas no le decimos sí a Dios únicamente con las palabras; también lo hacemos con nuestros gestos, con nuestras obras, con nuestro caminar. Para eso estamos aquí, para responder a una llamada con un: “Señor, aquí estoy”.

El proyecto Adsum es una actuación educativa que busca estimular el compromiso y la conciencia espiritual del Camino de Santiago. Para ello, los alumnos de los distintos colegios reciben un cuadernillo personal — a la manera de un cuaderno de bitácora — con preguntas que los invitan a reflexionar sobre su propia vida y el sentido de la peregrinación.

Esta propuesta se complementa con una invitación a convertirse en “custodios del camino”, comprometiéndose a actuar como garantes y mantenedores del Camino de Santiago y algunos de sus valores esenciales, como la escucha, el cuidado y el agradecimiento. A este fin, se les otorga a los estudiantes un diploma acreditativo, que, junto a la compostela, se pretende que actúe como un semillero que fructifique en nuevas generaciones de peregrinos comprometidos con una visión trascendente del Camino de Santiago.

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